Hoy por la mañana, como el lunes pasado y el anterior, me pesé. Y bien, he perdido un kilo y medio. Total desde que empecé hace dos semanas: dos kilos y medio. No está mal. Sin embargo, al igual que la semana pasada, este logro no ha conseguido sacarme del desánimo en que me encuentro últimamente. ¿He dicho desánimo? Tristeza, más bien. Tal vez porque cada vez tengo más claro lo que tengo que hacer con respecto a M., lo que no significa que me vaya a costar menos hacerlo, más bien al contrario. Y eso es lo que me preocupa. Hoy hice lo que tenía que hacer, A., y no respondí al toque (uno), que no llamada, que me ha dado. Pero supongo que este no es ni debería ser ni el tema del blog, así que diré que no fui a todas las clases de hoy, pero sin embargo no perdí el tiempo: durante el tiempo de la clase a la que no asistí, fui a la biblioteca y leí casi 90 páginas de Brooklyn Follies, la novela que dije que iba a empezar, y empecé el viernes, pero no había retomado en todo el fin de semana. Pues bien, creo que esto es importante, pues estoy intentando retomar el hábito de leer todos los días, y gracias a este libro, que me ha enganchado muchísimo, lo estoy consiguiendo. También espero superar esta tristeza... me ha gustado mucho la carta de Sartre: aunque por lo que A. me contó, este me recuerde mucho a M. en ciertos aspectos y eso me ha entristecido un poco. Estos días todo me recuerda a M. Ahora veré Belle de jour y luego me iré a la cama.
B.
lunes, 22 de marzo de 2010
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Debes de leer el libro que me recomendó M, yo se que Sastre y Beauvoir (S.y B.), lo escribieron para nosotros. Se lo recomendare también a P. aunque no se si lo entenderá, lo necesitas con urgencia. Para mi es mi bálsamo medicinal y mi fe.
ResponderEliminarA.
Hay cosas que hay que recoger independientemente de que te lo acabe de decir un reatrasado mental. Siento mi ausencia, yo también me caigo a veces, y Córdoba además de su carga emocional para mi, me sumerje en un líquido amniotico que tampoco es excusa y ayer estuve tan preocupada por el trabajo que no metí entrada, pero lo haré ahora. Yo las cosas dolorosas, creo que las he hecho rápido, llegas a un punto de dolor, o desolación y desesperación, que el tiempo se precipita y como un heroe sales lo más dignamente de los escombros. Y ya poco a poco con esa visión de catástrofe que tampoco es tal, puedes reconstruirte de una forma muy bonita. Jodorosky dice que introducir el cambio,cualquiera, es la mejor manera que tenemos de curarnos, o de empezar a curarnos. Yo no sé, pero yo he confiado mucho siempre en el futuro, nunca he tenido ningún sentimiento negativo hacia él. Y el tiempo me ha dado la razón. Cosas maravillosas crecen si estas receptivo para ellas.
ResponderEliminarM.